Miércoles 14 de Setiembre 2022

«Es una de las peores sequías de los últimos casi 100 años Desde 1929 que no pasada un invierno sin que llueva». Quien describe esta dramática situación es Sergio Grosso, asesor y productor de Salto, una de las localidades con mayor potencial de producción de Argentina.

Según informó, la última lluvia de la zona fue el 25 de mayo pasado, pero afirmó que aquella tormenta apenas dejó a los suelos unos 20 milímetros.   Así, tras superar varios años los 6.000 kilos en trigo, ahora aseguró que si no llueve en septiembre, habrá lotes que se perderán totalmente.

Esa realidad productiva se replica en gran parte de la principal zona productiva del país. Y este año se agrava la situación porque es el tercer año consecutivo bajo el fenómeno de la Niña y ya está provocando pérdidas productivas en el trigo y posterga la siembra de maíz para diciembre.

Según describió un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, esta zona está en un 80% en sequía, 15% en escasez y 5 % en regular en los mapas de reserva de agua en los suelos.

Ante esta situación, hay 700.000 hectáreas de trigo de regulares a malas por la sequía a nivel país, a lo que en los últimos días se sumaron las heladas que empeoraron la situación dramática que ya se está viviendo por la falta de precipitaciones. Así, de las 6,6 millones de hectáreas de trigo proyectadas para este invierno solo se pudieron sembrar 6,1 millón de hectáreas y la estimación de producción del cultivo cayó un 10%, pasando de 20,5 millones de toneladas a 18,5 millones, 2 millones menos.

Por lo que el ingreso de divisas por las exportaciones del cereal también caerán con respecto a lo que se proyectaba un mes atrás. Se prevén que ingresen U$S 4.460 millones de dólares, son U$S 100 millones menos que hace un mes atrás. Pero son U$S 1.300 millones más de lo que ingresó el ciclo pasado por el impacto de la guerra entre Rusia y Ucrania que elevó las valores internacionales del cereal.

A este trimestre seco, se le añade que es el tercer año consecutivo con lluvias por debajo del promedio histórico. La última vez había sido en los años 1973-1976 y 1998-2001.

En el centro del país, en el invierno suele llover en el oeste unos 30 milímetros (mm) y entre 60 a 90 mm en el este. Pero tomando el promedio de las 36 estaciones de la región, la media es de solo 21 mm. En el sur de Santa Fe con el límite de Buenos Aires los registros son inferiores a los 5 mm. “Hay que retroceder hasta 1995 para encontrar un trimestre tan seco y con reservas de agua en el suelo tan escasas para el arranque de la campaña de granos gruesos”, dijo el analista Alfredo Elorriaga, haciendo foco en toda la región núcleo.

Y los pronósticos para lo que viene no son alentadores para toda la región productiva porque hay un 80% de probabilidades que La Niña continúe en los próximos 3 meses. No obstante, las probabilidades bajarían a menos del 50% a principios de 2023.

“Para el trimestre septiembre, octubre y noviembre se registrarán precipitaciones inferiores a las normales en gran parte del territorio nacional, a excepción del oeste de la Región Pampeana —donde se prevé que sean normales—, del NOA y del sur de la Patagonia, donde las probabilidades son iguales para todas las categorías”, dijo María Elena Fernández Long, docente de Climatología y Fenología Agrícolas en la Facultad de Agronomía de la UBA (Fauba).

Esto hizo que los productores posterguen la siembra de maíz de primera en septiembre -fecha donde se espera el mayor potencial de producción- para noviembre/diciembre. «Soy hijo de productores, y trabajo desde 1991, y puedo decir que es la primera vez que no se va a sembrar maíz de primera», lanzó Grosso analizando lo que sucede en su zona de influencia.

Según la Bolsa de Comercio de Rosario, ya se proyecta una reducción en el área maicera en reemplazo por la superficie sojera porque es un cultivo que requiere de menor inversión y es más resistente a la falta de agua.