Martes 13 de Setiembre 2022

En los primeros ocho meses del 2022, la oferta de carne creció un 4,49%, variación algo mayor a la del número de cabezas, producto del aumento en el peso de faena. En un nuevo análisis de la coyuntura ganadera, el ingeniero agrónomo Andrés Halle, de Econoagro, mostró cómo fue la faena en el mes de agosto y cuál fue su comportamiento durante este año. “El peso de faena se incrementó respecto de igual período del año pasado, un 1,4% y respecto de igual período del 2020 un 2,9% y es explicado por el aumento de la participación de novillos en detrimento de novillitos, y de vacas en detrimento de vaquillonas”, destacó.

Vale aclarar, dijo, que en los primeros meses de 2022 se encuentran, “si se consideran la suma de categorías vaquillonas, macho entero joven (MEJ) y novillitos, unas 70.877 cabezas menos que durante 2021″.

Comparando el promedio de los primeros ocho meses de los últimos tres años, todas las categorías que componen la faena han incrementado el peso de faena

“El incremento en el peso de faena se debe, entre otras cosas, al alto valor de reposición, y resulta ser una forma que encuentra el productor, para licuar la mala relación con la que se entró al negocio, cuando la reposición es cara. Todas las categorías que componen la faena han incrementado el peso de faena, comparando el promedio de los primeros ocho meses de los últimos tres años”, expresó.

Según explicó, al desagregar la evolución del peso de la res, “los machos han crecido en promedio estos últimos ocho meses un 1,9% comparado con igual período del 2021 y un 3,1% si la comparación se hace con el 2020″.

“Dentro de los machos, son los novillos quien más han aumentado, un 2,9%. También existió un incremento en el peso de faena de las hembras, las mismas han aumentado un 1% respecto de 2021 y un 2% respecto de 2020″, agregó.

En este contexto alertó que “el precio del gordo cae en moneda constante, principalmente producto de la pérdida de poder adquisitivo de la población, y por el aumento de la oferta de carne, en menor medida, este último factor se ve morigerado por el alto nivel de exportaciones”.

Describió que solo en el mes pasado fueron faenadas unas 1.227.017 de cabezas, arrojando un total de 8.829.208 en lo que va del 2022. “La faena total interanual aumentó un 3,08%, respecto del mismo período del año pasado, y 7,68% si se compara agosto del actual vs. agosto del 2021″, indicó en su informe.

En detalle dijo que, comparando con igual período de 2021, “se faenaron 264.140 cabezas más, donde el porcentaje de hembras en la faena de agosto de 2022 fue del 43,4% (creció un 5,1%, unas 194.134 cabezas) y en machos tuvo una variación positiva del 1,5%, unas 70.006 cabezas más”.

“Si bien la oferta de novillos aumentó más de un 14,3%, dicha categoría solo representa el 8,7% de la faena total. La suma del macho entero joven (MEJ) y novillitos aportan el 44% del volumen a la faena. El hecho que sea tan sustancial el aporte de dichas categorías, genera expectativas positivas debido a que son ellas quien más potencial tienen para aumentar el peso de faena”, indicó.

Las vacas, en tanto, “han aportado en lo que va del 2022 el 19,5% de los animales faenados, las vaquillonas el 26,2%, mientras que los toros completan la oferta con una participación del 1,6%”.

En cuanto a la tasa de extracción general, sostuvo que estos primeros ocho meses del año “fue la segunda más alta desde el récord ocurrido durante 2009″.

“Debido a la estacionalidad, la proporción de vacas en la faena debería ir disminuyendo, aunque la tendencia indica que para fin de año la tasa de extracción de esta categoría llegaría al 10,8% (valor por encima a la tasa de corte que indica equilibrio en el stock). A su vez la evolución del stock nacional, dependerá mucho de la faena de vaquillonas que, por lo general, muestran su pico máximo hacia fin de año”, remarcó.

Engorde a corral, los números de la foto y de la película

Para Halle, cuando se hace una estimación para ver “la viabilidad de la actividad del engorde a corral”, se asumen como ciertas las condiciones existentes al momento del análisis. “En estos últimos tiempos y, dado la variabilidad enorme de los precios de los bienes involucrados, sumados a la inflación, es posible que la simplificación de hacer los números con los datos existentes en un momento determinado, la foto, tengan una diferencia importante con la película, en donde gastos e ingresos se imputan en distintos momentos del ciclo, como en realidad ocurren”, afirmó.

En su análisis, para el cálculo, dijo, “lo primero que se hizo fue expresar todos los valores en moneda constante, en este caso moneda de agosto del 2022, y se consideró un peso de compra de 180 kilos y 320 kilos de venta”.

En la evolución del peso de la res, los machos han crecido en promedio estos últimos ocho meses un1,9% comparado con igual período del 2021 y un 3,1% si la comparación se hace con el 2020. Dentro de los machos, son los novillos quien más han aumentado (2,9%). También existió un incremento en el peso de faena de las hembras, las mismas han aumentado un 1% respecto de 2021 y un 2% respecto de 2020

“El ciclo de producción es de cuatro meses, durante el mismo se asume que serán necesarios el equivalente en pesos a 8,7 kilos de maíz precio pizarra, por kilo de carne producido. Para estimar el valor del animal producido en la ‘foto’, se multiplica el valor de venta por los kilos vendidos menos los kilos comprados por el precio del kilogramo. A ese valor se le resta el equivalente en pesos a 1216 kilos de maíz. Ese es el valor graficado. Por supuesto que para estimar el resultado de la actividad faltan muchos otros gastos y amortizaciones”, aseguró.

“El cálculo para estimar el valor del animal producido en la ‘película’ la metodología es la misma, pero se imputa el precio del ternero comprado, cuatro meses previos a la venta, menos un mes porque se asume que se paga a 30 días. Por ello, el valor es corregido por ese mes de plazo partiendo del precio que existía al inicio del ciclo. También se considera el valor del maíz al momento de iniciado el ciclo de producción, asumiendo que se tiene todo el alimento necesario para el ciclo. Entre enero y febrero, los resultados de los cálculos son mejores en la ‘película’ que en la ‘foto’. Eso explicaría porque, a pesar de que los resultados en los papeles resultan tan malos, que coincide con los buenos precios que alcanzó el gordo en dichos meses. Posteriormente, los precios del gordo han ido cayendo en términos reales, haciendo que la realidad haya sido peor que lo que se estimaba a priori (foto)”, concluyó.