Miércoles 21 de Setiembre 2022

“Enojo” e “incertidumbre sobre qué hacer con los pesos”, esas fueron las dos razones que operadores del mercado local de soja, en particular de la zona del Gran Rosario, dieron a LA NACION para explicar una jornada con un actividad menor que la vista en días precedentes, que mostró a la demanda de las fábricas con ofertas por debajo de las esperables tras dos ruedas alcistas seguidas en la Bolsa de Chicago y a los vendedores con poco interés por concretar nuevas operaciones tras la medida del Banco Central (BCRA) que prohibió la comprar dólares a las empresas que operaron “dólar soja”.

Para las terminales ubicadas en la costa del Paraná las fábricas volvieron a proponer ayer –como en las dos jornadas anteriores– 70.000 pesos por tonelada de soja, que por el régimen cambiario especial resultaron equivalentes a 350 dólares. Este valor quedó por debajo de los 366,30 dólares por tonelada que la Bolsa de Comercio de Rosario calculó como FAS teórico –capacidad de pago– para la industria aceitera exportadora. La fijación de valor a operaciones hechas con anterioridad fue lo más visto durante la jornada.

Más activa, aunque no al nivel de la semana pasada, se mostró la exportación de soja sin procesar sobre los puertos del Sur de Buenos Aires. El mejor valor del día se pagó en Necochea, con 73.000 pesos por tonelada, mientras que en Bahía Blanca la propuesta de los compradores fue de 72.000 pesos. En ambos casos los valores se ubicaron 1000 pesos arriba de los vigentes el lunes.

En línea con las subas externas, las pizarras del Matba Rofex reflejaron alzas de US$6,30 y de 2 sobre los contratos noviembre y mayo de la soja, cuyos ajustes fueron de 405,80 y de 380 dólares por tonelada.

En la Bolsa de Chicago los contratos noviembre y enero de la soja subieron US$6,43 y 6,25, luego de terminar la jornada con ajustes de 543,35 y de 545,46 dólares por tonelada. En las primeras dos ruedas de la semana estas posiciones ganaron un 2,1 y un 2% frente a los 532,23 y a los 534,71 dólares vigentes el viernes pasado.

Un ritmo de cosecha menor al previsto en Estados Unidos por los operadores fue una de las razones de la tónica alcista de la soja. En ese sentido, mientras el promedio de las estimaciones privadas auguraba un avance de la recolección sobre el 5% del área apta, anteayer, luego del cierre de Chicago, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos lo relevó sobre el 3% de la superficie. Además, el organismo volvió a recortar la proporción de cultivos en estado bueno/excelente, en esta ocasión, del 56 al 55%, frente al 58% de igual momento de 2021.

Subas de hasta el 7,6% para el trigo en Chicago

La nota del día en el mercado internacional la dio el trigo, que subió hasta un 7,6% en la Bolsa de Chicago, donde el ajuste de la posición diciembre sumó US$23,24 y terminó la jornada en 328,40 dólares por tonelada. En Kansas, el mismo contrato aumentó US$19,56 y cerró con un precio de 353,84 dólares por tonelada.

Como viene sucediendo con el mercado de trigo en los últimos ocho meses, las explicaciones de las oscilaciones estuvieron en la zona del Mar Negro. Y ayer no fue la excepción a esa regla. La reacción alcista de los inversores, que operaron como fuertes compradores de contratos de trigo en las plazas estadounidenses, se dio luego de que en modo sincronizado cuatro regiones de Ucrania controladas en forma parcial por fuerzas rusas confirmaron su intención de concretar, entre fines de la presente semana y la próxima, referendos para decidir una anexión a Rusia, con el visto bueno de Moscú.

Se trata de Donetsk y de Luhansk, cuya independencia ya había sido reconocida por el presidente ruso, Vladimir Putin, antes de la invasión a Ucrania, el 24 de febrero, y de las regiones de Kherson y de Zaporizhzhia. Según informó la agencia Reuters, representan cerca del 15% del territorio ucraniano. Ubicadas en la franja este del país, cuentan con importantes puertos sobre el Mar de Azov y sobre el Mar Negro.

Desde la perspectiva del mercado de granos, esta situación podría agravar la tensión entre Rusia y Occidente, al punto de comprometer, como consecuencia de eventuales nuevas sanciones, el libre comercio de materias primas rusas –granos, subproductos e insumos–. Además, una escalada en las hostilidades podría hacer que el Kremlin boicotee el acuerdo de Estambul, que permitió establecer un corredor seguro sobre el Mar Negro para reactivar los embarques desde tres puertos de Ucrania. Esta historia está en pleno desarrollo y el mercado de trigo la actualiza a diario en sus pizarras.

Las subas externas tuvieron un correlato parcial en el Matba Rofex, donde los contratos diciembre y enero del trigo sumaron US$5,50 y 6, al cerrar con ajustes de 324,50 y de 325,50 dólares por tonelada.

Sin embargo, el trigo argentino está inmerso en su propia historia: la falta de humedad que afecta importantes zonas agrícolas y que pone en riesgo rindes tras cada día que pasa sin lluvias importantes, capaces de modificar un balance hídrico muy deficitario. En ese contexto, por grano con entrega entre diciembre y enero los exportadores llegaron a proponer ayer 325 dólares por tonelada para la zona del Gran Rosario y para Bahía Blanca, 15 dólares más que ayer, y 315 dólares para Necochea, con una mejora de 10 dólares.

“Los precios del trigo nuevo suben porque no se vende nada, en parte porque en estas semanas todo pasó por la soja, pero, también, porque hay mucha incertidumbre en cuanto a qué pasará con el clima y con el volumen de la cosecha. Nadie se atreve a negociar algo que no sabe a ciencia cierta si podrá cosecha dentro de poco más de dos meses”, contó un operador.

Según información de la Secretaría de Agricultura de la Nación, hasta ayer los exportadores presentaron y obtuvieron declaraciones juradas de ventas al exterior por 8.842.464 toneladas de trigo 2022/2023. En tanto que al 14 del actual ese sector adquirió en forma anticipada 5.275.600 toneladas, volumen que resulta un 21,1% inferior al comprado a igual fecha de 2021, de 6.688.000 toneladas.