La soja crece en dólares y también en sustentabilidad

15/05/21 – Además de haber superado los 600 dólares por tonelada, se produce cada vez de forma más amigable con el ambiente.

Tiempos interesantes los que corren. Esta semana hubo varios hitos, más allá de la soja a 600 dólares y toda la bulla que se armó. Desgranemos el choclo.

Primero: la Federación Internacional del Automovilismo (la FIA), la autoridad que maneja las carreras de autos de las grandes fórmulas, adoptó los biocombustibles a partir de la próxima temporada. El fundamento explícito es dar un mensaje a favor de la lucha contra el cambio climático, apuntalando el camino de la descarbonización.

La noticia llega en un momento oportuno, porque justo entra en medio del debate el marco regulatorio para los biocombustibles en la Argentina. La semana pasada el gobierno estableció una tregua de 60 días para discutirlo, tras haber tomado conciencia de que el proyecto de ley que iba a introducir un diputado había generado un profundo malestar en las provincias afectadas, que no son solo las que cuentan con plantas de biodiesel o bioetanol. Son todas las que producen granos y caña de azúcar.

Quienes defienden la iniciativa que busca rebajar el corte en las naftas y el gasoil venían de decir, muy orondos, que el mundo estaba abandonando los biocombustibles. Más allá de cualquier desmentida con datos duros y concretos, lo de la FIA los deja expuestos al escarnio público.

Segundo: esta semana se llevó a cabo una jornada de Fertilizar. Allí se remarcó un hecho relevante, que es el aumento del uso de abonos en la Argentina. Esto hace a los rindes, pero también a la huella de carbono, ya que se obtienen más kg de granos o pasturas por unidad de CO2 emitido. Y hoy todo se mide en estos términos. Estamos dando buenos pasos en el camino de la sustentabilidad.

Pero no todo es meter más nitrógeno, más fósforo, más potasio. Es un primer paso. El segundo, es ponerlo en tiempo y forma. Y así lo estamos haciendo, aprovechando las nuevas tecnologías. El big data, la inteligencia artificial, el internet de las cosas.Mapas de rindes y de suelos, aplicación diferencial en función de lo que dicen los lectores de las cosechadoras o del índice verde. Software y hardware, mucha inteligencia argentina volcada a la producción.

El paso siguiente es lograr que todo lo que se pone sea absorbido por la planta. No solo por eficiencia económica, sino fundamentalmente, por impacto ambiental. En todo el mundo, pero en particular en Australia, se está trabajando muy fuerte en la dinámica del nitrógeno. Lo que la planta no absorbe puede ir a las napas, pero también al aire, como óxido nitroso. Es un gas con mucho mayor potencial de efecto invernadero que el CO2. También se origina NOx en los suelos compactados, donde la oxidación del amoníaco de la urea es incompleta, precisamente por falta de oxígeno. Las huellas de la maquinaria, y sobre todo la maquinaria cada vez más pesada, entran en una ecuación que todavía no estamos mirando.

Tercer tema, vinculado también con los abonos: la búsqueda de procesos de obtención de fertilizantes nitrogenados con mejor huella ambiental. La tecnología generalizada para obtener urea es partir del amoníaco, un proceso de alto costo energético. Hay quienes están proponiendo producirlo a partir de fuentes renovables. A esto se lo llama amoníaco verde o azul, según los procesos y su grado de prescindencia de combustibles fósiles.

Y al mismo tiempo están descubriendo que el amoníaco puede ser el combustible de emisiones cero en celdas de hidrógeno o celdas SOFC. Esta semana hubo un fuerte campanazo: la mayor generadora eléctrica de Japón hizo un acuerdo con una fábrica nórdica de fertilizantes, que incursionó en la idea del amoníaco verde, para utilizarlo como fuente de energía en sus generadoras. Con esto apuestan a concretar la descarbonización total de su matriz energética para el 2030.

Todo se entrelaza en el mundo de la bioeconomía. Ya sé, acá tenemos otras prioridades. Lo urgente nos impide entrar en lo necesario. Pero vale la pena tomarse un rato para respirar un poco de aire fresco.

Fuente: https://www.clarin.com/