El manejo adecuado de los pollos de engorde mejora el rendimiento

20/04/22 – Las buenas prácticas realizadas en cada etapa del desarrollo de las aves tienen una consecuencia directa en la productividad de los criadores. El cuidado con la calefacción y la calidad del aire en la fase inicial de los pollos de engorde es un factor fundamental para que la parvada alcance su potencial. Por eso, el 22º Simposio Avícola del Sur de Brasil (SBSA) presentó al veterinario Rodrigo Tedesco para abordar el tema en el bloque de Manejo y Nutrición en el evento que se realizó en el Parque de Exposiciones Tancredo Neves, en Chapecó (SC).

Tedesco abrió la disertación señalando que, antes de pensar en la temperatura de la nave, es necesario garantizar las correctas condiciones ambientales en las etapas previas de la cadena avícola. Revisó los puntos clave de la incubación y el transporte de aves de un día, y abordó los impactos de la humedad y la temperatura en el peso de los pollitos, la conversión alimenticia y la mortalidad.

El control del medio ambiente es uno de los principales retos de la avicultura moderna, sobre todo por las variaciones climáticas a las que se enfrenta en cada estación y los elevados costes de las instalaciones. “Cada aviario debe tener capacidad de calefacción más que suficiente para garantizar la provisión de la ventilación necesaria y mantener la temperatura independientemente de la época del año. El valor también debe distribuirse equitativamente, ya que puede comprometer la uniformidad de las aves”, reporta Nutrovet.

En los primeros días de vida de las aves se debe redoblar la atención con el calor, esto se debe a que los pollitos son más propensos a sufrir si la temperatura y las condiciones ambientales no son las adecuadas. “Para tener éxito en calentar la fase inicial, es esencial que el cálculo para definir la capacidad de calefacción tenga en cuenta los desafíos ambientales, así como la temperatura mínima en el período invernal, y las características de los materiales utilizados en la construcción del aviario, por ejemplo, la capacidad de aislamiento térmico de cada material”, sostuvo.

La temperatura de la cama es fundamental cuando se alojan los pollitos, por lo que el precalentamiento de la nave es obligatorio. “Los galpones deben precalentarse el tiempo suficiente para alcanzar la temperatura ideal de la cama, al menos entre 28 y 30 °C, antes de que lleguen los pollitos. La temperatura y la humedad relativa (HR) deben estabilizarse en los valores recomendados para garantizar un ambiente cómodo para los pollitos al llegar al galpón”.

El sistema de ventilación no se queda atrás en orden de importancia. “Es una herramienta de gestión que se utiliza para intentar ofrecer el máximo confort a las aves, independientemente de las condiciones ambientales. La ventilación tiene como objetivo mantener niveles adecuados de calidad del aire y mantener a las aves en confort térmico”, dijo el especialista.

Tedesco destacó que observar el comportamiento de las aves es la principal forma de saber si la ventilación y la temperatura son las adecuadas o necesitan revisarse. “Utilice el comportamiento de las aves para determinar la condición correcta. Observar el galpón, entender si las aves están distribuidas uniformemente, si se están comportando de la forma deseada y cómo está la actividad en los comederos y bebederos”, concluyó.

Emplume e impactos económicos

Aún en los debates sobre manejo, el profesor del Departamento de Ciencia Animal y Avícola de la Universidad de Guelph, en Canadá, Steve Leeson, habló sobre los impactos económicos y productivos del emplume en pollos de engorde.

Las lesiones en la epidermis se encuentran entre las principales causas de condena en el sector. Para combatir estas complicaciones, el emplumado es un paso fundamental en el desarrollo de las aves, que puede garantizar una mayor protección y calidad de la piel y, de esta forma, reducir las pérdidas.

“Los principales problemas que encontramos en este tema son situaciones en las que el emplume ocurre de forma lenta y deficiente, plumas quebradizas, problemas de comportamiento como el hábito de las aves de lamerse las plumas, además del impacto en la calidad de la canal y los requerimientos de energía para el mantenimiento en el caso de los pollos de engorde, así como el impacto en la fertilidad de las aves reproductoras”, explicó.

Steve también destacó la importancia de prestar atención a la nutrición, la temperatura y el manejo para ejercer una influencia positiva en la muda. “Las prácticas de manejo, los cambios genéticos y los procesos ligados a la nutrición interfieren en un buen resultado en el emplume de los pollos de engorde. El productor debe conocer las temperaturas de incubación y crianza, la densidad de población, los programas de vacunación, la intensidad lumínica y asegurarse de que las aves reciban los niveles adecuados de zinc y yodo”, destacó el especialista.

Fuente: www.elsitioavicola.com