Crece la inversión de los productores en la tecnología de las semillas de soja, maíz y girasol

08/07/2019 Un relevamiento de la Bolsa porteña confirma que aumentó el uso de materiales con tolerancia a herbicidas y resistencia a insectos en los tres cultivos.

En la campaña 2017/18, se confirmó un nuevo aumento en el uso de semillas que incorporan tecnologías de manejo de plagas y enfermedades en los principales cultivos. Un estudio de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires relevó esta tendencia en soja, maíz y girasol.

“El uso de soja tolerante a herbicidas sulfonilureas (TS) registró un nuevo incremento, aunque leve, en la campaña 2017/18 como alternativa de manejo con distintos herbicidas”, indica el informe. En el ciclo 2014/15, el uso de soja TS era del 10% en el país y en la campaña 2017/18 trepó al 16%.

Las variedades de soja con resistencia a insectos (RI) ocuparon el 20% del área sembrada en el ciclo 2017/18 (era de sólo el 7% en la campaña 2014/15 y del 17% en el ciclo 2016/17). “La mayor adopción se observó en el norte del país, una tendencia esperable debido a la mayor presión de plagas característica de la región”, explicaron desde la Bolsa porteña.

 

En el caso del maíz, la participación de materiales de germoplasma templado representan un alto porcentaje a escala nacional. A lo largo de las últimas campañas, en regiones del norte el uso de estos ha crecido de manera notoria así como también el uso de materiales templadoxtropical (92%), en detrimento de tropicales (8%).

Además, continúa la tendencia creciente en el uso de maíces con eventos biotecnológicos apilados (95% del total), en detrimento de materiales con evento simple o convencionales.

“Si bien el cumplimiento del refugio por parte de los productores ha aumentado al 33% en la campaña 2017/18, es importante seguir trabajando en mejorar la práctica para cuidar las tecnologías disponibles de maíz”, advierte el trabajo de la Bolsa porteña.

En el girasol, la adopción de materiales resistentes a herbicidas imidazolinonas (CL), además de estar relacionado al control de malezas, está ligado al comportamiento de estas variedades, principalmente en la zona norte del país, según asesores encuestados durante el relevamiento. El dato clave es que el uso de materiales CL se duplicó y pasó de 32% en el ciclo 2010/11 al 60% en la campaña 2017/18.