Ayudando a la calidad de la cáscara del huevo y reforzando los huesos a través del uso de minerales traza altamente biodisponibles

07/07/21 – La calidad de la cáscara del huevo es uno de los aspectos de mayor interés en el éxito de la producción de huevos, siendo su influencia sobre el rendimiento económico de la producción de huevos y en la calidad del nacimiento e incubabilidad de las granjas de gallinas ponedoras y en sus reproductores, respectivamente.

Especialmente los huevos rotos y agrietados conllevan pérdidas significativas para la industria y para el productor. Además, la calidad de la cáscara es esencial para evitar la penetración del patógenos en el huevo, como por ejemplo Salmonella spp. Por contra, otro de los problemas observados en la avicultura de puesta actual, es la integridad ósea, aumentando la presencia de huesos frágiles principalmente debido a osteoporosis.

La mayor parte de los estudios basados en los efectos nutricionales sobre la cáscara del huevo y la integridad de la osificación están focalizados en los macrominerales (Ca y P) y vitamina D3. Además, también se reconocen otros elementos traza principales como Zn, Mn 7 Cu, los cuales son esenciales en la formación de la cáscara y en la osificación, y que son relevantes debido a su utilización por ciertas enzimas empleadas para los procesos de mineralización.

La mayor biodisponibilidad de fuentes minerales orgánicas se asume que es debido a los distintos mecanismos de absorción y a la mejor protección frente a los antagonistas presentes en la dieta. Un parámetro bien aceptado para evaluar la biodisponibilidad es medir la digestibilidad o la concentración de minerales en órganos específicos como la tibia. Las formas minerales queladas mostraron una mayor absorción y, consecuentemente, una mayor acumulación en el tejido óseo comparado con las formas inorgánicas de sulfato (Figura 1).

Otros estudios demostraron que esta mejor biodisponibilidad de los minerales traza conllevaron una mejora en la fuerza de ruptura de la tibia en gallinas ponedoras durante los periodos finales del ciclo de producción.

Figura 1: Efecto de las fuentes de minerales traza (sulfatos vs. E.C.O.Trace® glicinatos) en la concentración relativa de metales en la tibia de pollos de engorde al final del periodo de engorde (Vislykh, 2010.)

Varios autores han documentado el impacto que supone la deficiencia de minerales traza como Zn, Mn y Cu en la formación de la cáscara del huevo. Entre ellos encontramos:

  • La deficiencia en Zn puede repercutir en un descenso de la producción de huevos y en una pobre calidad de cáscara, debido a la necesidad de este mineral como cofactor en la enzima anhidrasa carbónica, metalo-enzima esencial para la formación de la cáscara.
  • Un aporte pobre o insuficiente de Mn en gallinas reportó una producción de huevos con cáscaras más finas y con una alteración en la estructura orgánica de la matriz, reflejando así la implicación del mineral en la síntesis del sulfato de condroitina.
  • El Cu es un cofactor en el sistema enzimático que cataliza el reticulado del colágeno y la elastina y, por lo tanto, su deficiencia supuso deformidades en la cáscara del huevo.

Existen varios estudios que confirman que la sustitución parcial o total de las formas inorgánicas de Zn, Mn y Cu por formas queladas permite la reducción de los efectos negativos sobre la fuerza de ruptura de la cáscara y el grosor de ésta especialmente durante la fase final productiva de la gallina de puesta.

En una prueba de campo llevada a cabo recientemente en ponedoras, se añadió sobre la dieta comercial formulada una combinación de glicinato de Zn (30 ppm), Mn (30 ppm) y Cu (10 ppm) (E.C.O.Trace®, Biochem).

La inclusión de los chelatos de glicina se comenzó a las 19 semanas y se mantuvo hasta el final del periodo de puesta. La prueba se realizó sobre 53.000 gallinas y los resultados obtenidos fueron comparados con datos históricos de los lotes productivos anteriores de la misma nave, presentando la misma genética (Lohmann Brown Classic) y las mismas naves involucradas para los dos grupos. Las gallinas de la prueba mostraron una ligera mejora de los rendimientos productivos, así como una menor mortalidad (2,8% vs. 3,1%) durante la fase de mayor rendimiento productivo (>90%).

Gracias a esta mejora en los rendimientos productivos, los quelatos de glicina se tuvieron que mantener durante 8 semanas más de las normales (standard = 75 semanas). Se reflejó una mejor calidad de la cáscara por medio de la reducción del número de huevos rotos o agrietados (Figura 2). Además, la percepción del productor señaló una mejora en la dureza de la cáscara y su brillo.

Figura 2: Efecto de la inclusión de E.C.O.Trace® en la dieta de ponedoras sobre el porcentaje de huevos rotos y agrietados al final del periodo de puesta comparados con el ciclo productivo anterior y una dieta formulada con sólo fuentes inorgánicas (Biochem, 2019).

 

Fuente: www.avicultura.info